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lunes, 3 de noviembre de 2008

A unos pasos del Frente de Liberación Animal


El pasado miércoles asistí a una conferencia en New York University (NYU). El invitado era Peter Young, un joven activista que estuvo preso dos años por la liberación de visones de seis granjas en Wisconsin. Así, Young vendría a ser un miembro del Animal Liberation Front, el nombre que alberga a cualquier acción directa desde el boycott a empresas que explotan animales hasta la liberación de estos.


Young empezó contando cómo se fue involucrando en el movimiento animalista. Dijo que comenzó con la protesta "clásica", o sea, pararse con cartelitos a gritar "los animales también tienen derechos" (o, una más conocida para nuestro medio "la muerte y la tortura no es arte ni cultura"), pero que bastó una visita a un matadero de pollos (que quedaba en su mismo vecindario) para darse cuenta que tenía que dar un paso más.




A partir de ahí siguió una reflexión de como muchos animalistas no sabemos en realidad qué es lo que pasan los animales. Y justamente ese desconocimiento hace que no tomemos las estrategias más efectivas. Si solo nos enteramos de lo que le pasa a los animales por el papel (i.e. una web, un periódico) nuestra respuesta será de papel (las famosas cartas al editor); pero si lo vemos directamente, nuestra respuesta será directa también. En realidad, lo que dijo me chocó bastante (y a muchos de los que estábamos ahí que todavía no salimos de la etapa "protesta clásica"), ya que sí tiene razón. Si nos ponemos a comparar, es obvio que la estrategia más apropiada es liberar a cada individuo, en vez de esperar que algún día los explotadores tomen conciencia y hagan caso a nuestros pedidos de abolición. Pero lo más doloroso fue cuando dijo que hay algo peor que no hacer nada: hacer algo que no es efectivo (auch!!!).


Muchos no seguimos el camino del ALF por muchas razones, pero tal vez la principal sea por el riesgo que se corre de ser detenido y acabar en prisión. Ante eso, Young dijo que se deben desmitificar las prisiones, ya que es la única arma con la que cuenta el gobierno, mientras que nosotros contamos con muchas más. Si logramos no tenerle miedo a la prisión, podremos hacer más y más liberaciones. Muchos pensarán que es una idea ridícula, que estar preso es lo peor del mundo, y que se corren muchos peligros ahí. Pero esto lo dijo alguien que sí sabe lo que es perder la libertad y que estuvo en prisiones de máxima seguridad. Si bien dijo que no es fácil, que hay que adaptarse tremendamente, también contó que al ser él un preso político, los demás presos lo respetaban por sus ideas. Y contó una anécdota preciosa: como ya se imaginarán, conseguir comida vegana en prisión es difícil (aun cuando hay una organización buenísima que trata de hacer lo posible por eso), entonces, él tenía que aprovechar las veces que había comida extra vegana, como por ejemplo, una sola vez a la semana repartían manzanas, y él cogía todas las que podía para aprovisionarse bien. Entonces, de pronto, cada día de repartición de manzanas, cuando llegaba a su celda, encontraba su cama repleta de manzanas. Nunca supo quiénes eran los que las ponían ahi, pero eran presos que sabiendo por lo que estaba pasando, demostraban de esa manera su solidaridad.



Finalmente, la última parte de su charla giró en torno a lo que es el llamado "Green Scare" que se refiere a las acciones del gobierno gringo hacia lo que ellos llaman "eco-terrorismo", ya sean los casos de liberación animal, como otras acciones ecologistas. De hecho los cargos por los que fue declarado culpable Young fueron los de "Animal Enterprise Terrorism". Young contó como en los interrogatorios le iban ofreciendo cada vez más cosas si es que daba los nombres de todos sus "amigos", y cómo incluso luego de salir de prisión, era seguido constamente, tanto así que mandaron un agente infiltrado a la fiesta que le hicieron por su excarcelación (!). Sin contar todas las interceptaciones telefonicas y de correo de las que fue objeto. De hecho, el caso más palpable de un ataque gubernamental sin proporciones es el que han sufrido recientemente los activistas austriacos (los cuales serán motivo de otro post).

Ante el término de "terrorista" con el que se señala a los del ALF, Young nos enseñó las siguientes imágenes y nos preguntó "¿Quién es el terrorista?".





Los mismos explotadores saben que lo que hacen está mal: los laboratorios y mataderos siempre están escondidos y sin ventanas. Los activistas por los derechos animales, aquellos que creemos en un mundo mejor para vivir y en la no violencia (aquella que defienda a todos los animales, humanos o no) somos los verdaderos contraterroristas.

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pd. La charla fue organizada por el grupo de derechos animales de NYU. La comida vegana fue fenomenal!!